Procesos terapéuticos profundos pensados para acompañar a personas adultas que llegan con preguntas, malestares o decisiones que llevan tiempo pidiendo espacio.
La consulta de adultos es un espacio para mirar lo que cuesta mirar solos. Para personas que viven con cierto malestar de fondo, que se repiten patrones que no quieren, que sienten que algo de su historia sigue activo aunque ya haya pasado el tiempo.
También para quienes están atravesando un momento concreto —un duelo, una decisión, una crisis vincular— y quieren atravesarlo acompañados de un profesional.
No es necesario tener un diagnóstico ni saber exactamente qué te pasa. La primera tarea, muchas veces, es justamente esa: ponerle nombre.
No es una lista cerrada. Si algo de lo que te ocurre no aparece aquí, eso no significa que no encaje. Cuéntame y vemos.
Experiencias del pasado —pequeñas o grandes— que siguen activas en el presente.
Patrones que se repiten en las relaciones importantes, dependencia, miedo al abandono.
Ansiedad generalizada, ataques de pánico, anticipación, hipervigilancia.
Sensación de no llegar nunca, autocrítica feroz, culpa que aparece antes que tú.
Emociones que se desbordan, se bloquean o cuesta sostener.
Quién soy más allá del rol que cumplo, qué quiero, qué me sostiene.
Pérdidas vinculares, vitales, simbólicas. Procesos que necesitan tiempo y compañía.
Sensación de no sentir nada, vivir en automático, vivir desde fuera.
Decisiones vitales, transiciones, rupturas, cambios profesionales o de etapa.
Vacío, falta de energía, desconexión del trabajo o de uno mismo. El cansancio que no desaparece con descansar.
Una sesión inicial para entender qué te trae, qué has probado y qué necesitas. Sin compromiso de continuidad.
Marcamos un encuadre claro: frecuencia, foco del trabajo, qué esperamos a corto y largo plazo. Nada cerrado, pero sí compartido.
Trabajo terapéutico propiamente dicho, integrando palabra, regulación corporal y EMDR cuando encaja.
Cada cierto tiempo revisamos cómo va el proceso, qué se ha movido y qué falta. El cierre se prepara, no se improvisa.
No trabajo desde el juicio ni con el objetivo de eliminar tus síntomas a la fuerza. Aquello que hoy te incomoda fue, en algún momento, la mejor forma que encontró tu sistema para protegerte. El primer paso, siempre, es darle sentido.
Consulta privada y cuidada en pleno centro de Madrid, bien comunicada por metro y autobús.
La misma profundidad y cuidado del encuadre, a través de videoconsulta segura. Ideal si vives fuera o necesitas flexibilidad.
Cuéntame en pocas líneas qué te trae. Te respondo personalmente, te explico cómo trabajo y vemos si tiene sentido empezar.