Un espacio para dos donde mirar honestamente lo que está pasando: los patrones que se repiten, los conflictos que no se resuelven y los nudos que, a veces, sí se pueden mover.
A veces las parejas llegan cuando ya hay mucho desgaste acumulado. Otras, cuando están en un punto de inflexión y necesitan un espacio para pensarlo con claridad. En cualquier caso, la terapia de pareja no tiene como objetivo salvar la relación a cualquier precio: tiene como objetivo entender qué está pasando y desde ahí tomar decisiones conscientes.
Mi enfoque parte del apego adulto: cómo cada persona aprendió a vincularse, qué activa en ella la cercanía o la distancia, y cómo esos patrones individuales crean dinámicas de pareja que a veces se sienten imposibles de salir.
El trabajo de pareja no es arbitrar ni dar la razón a uno de los dos. Es crear las condiciones para que los dos puedan escuchar y ser escuchados, quizás por primera vez de verdad.
La terapia de pareja no es solo para parejas "en crisis". También es para parejas que quieren mejorar algo antes de que se haga más difícil.
Discusiones que siempre terminan igual, sin que nada cambie de fondo. El mismo argumento, una y otra vez.
Convivencia sin conexión real. La sensación de vivir en paralelo, como compañeros de piso antes que pareja.
Dificultad para hablar de lo que importa sin que se convierta en pelea, o sin que se evite del todo.
Episodios de infidelidad, traiciones pasadas, o patrones de control y celos que generan sufrimiento en los dos.
Desacuerdos sobre hijos, economía, familia de origen, o hacia dónde va la relación.
Desencuentros en la intimidad, falta de deseo, dificultad para hablar del cuerpo y del afecto.
Conflictos sobre cómo criar, diferencias en la educación de los hijos, agotamiento parental que afecta a la pareja.
Duelos, enfermedades, cambios laborales o de residencia que han impactado en la relación.
Parejas que no saben si continuar o separarse, y necesitan un espacio para decidir con más claridad y menos urgencia.
Dinámicas de perseguidor-evitador, hipersensibilidad al abandono, dificultad para estar cerca sin perder uno de los dos.
Comienzo con una sesión con los dos para entender qué les trae, la historia de la pareja y cuáles son las principales áreas de malestar. Sin tomar partido ni hacer diagnósticos precipitados.
Si es necesario, hago una sesión individual con cada uno. Esto me permite entender mejor las historias personales y los patrones de apego que cada uno trae a la relación.
Sesiones de 75-90 minutos donde trabajamos los ciclos de conflicto, los patrones relacionales y las herramientas para comunicarse de forma diferente.
Revisamos periódicamente si los objetivos se están cumpliendo. El cierre puede ser cuando la pareja ha conseguido lo que buscaba, o cuando la decisión de separarse se ha tomado con la claridad necesaria.
No hay relaciones sin conflicto. Las hay con más o menos recursos para atravesarlo. La terapia de pareja no es el último recurso: puede ser el primero.
La consulta presencial facilita un encuadre más contenido para el trabajo de pareja. Consulta privada y bien comunicada en el centro de Madrid.
La terapia de pareja online funciona bien cuando ambos pueden estar en el mismo espacio o cuando la distancia física lo hace necesario.
Podéis escribirme juntos o por separado. No hace falta tenerlo todo claro: cuéntame en pocas líneas qué os trae y vemos si tiene sentido empezar.